ÁGATA NARANJA

Conjunto de variedades microcristalinas de calcedonia que presentan bandas de varios colores poco contrastados. Se caracteriza por presentar una serie de bandas concéntricas de colores similares, opacos y translúcidos, que recuerdan el corte de un tronco de árbol en sentido circular.

El ágata naranja es conocida como “la piedra del fuego”, el “ágata del fuego” o incluso la “piedra cangrejo” por su similitud con el color de estos animales. Usualmente su color es cobrizo  intenso, con vetas de gris y blanco. En ocasiones se someten a tratamientos con calor para intensificar su coloración naranja.

Son minerales que sirven para asentar las energías y aportar equilibrio físico, emocional e intelectual a la persona. Te ayuda a superar la negatividad y la amargura del corazón, sana la ira interna y fomenta el amor, fomenta la autoconfianza y ayuda a mejorar la concentración.
Incide de manera positiva sobre la capacidad individual para identificar riesgos y alejarse de ellos de manera consciente y sin perder el equilibrio y la estabilidad emocional. Es un poderoso protector contra envidias, furias y resentimientos. Los yacimientos más importantes de ágatas se encuentran en Estados Unidos, Brasil, Argentina, India y Madagascar.

La tinción en las piedras es una práctica que ya se utilizaba por los romanos, allá por el año 23 D.C. principalmente en las ágatas y calcedonias. Este tratamiento consiste en la introducción de una sustancia colorante que penetra dentro del material gemológico debido a que tiene una estructura porosa, como en el caso de las ágatas o las turquesas, o por fisuras que llegan a aflorar a la superficie de la piedra, como en el cuarzo o en el corindón, para así modificar la apariencia del color. Este proceso y las sustancias utilizadas no alteran la estructura cristalina del mineral, que sigue siendo la misma tanto físicamente como energéticamente. Lo que hacen es un rellenado del «espacio vacío» de la estructura cristalina sin interferir en ella.

Siendo así podemos sacar la conclusión que aunque el color que presenta una piedra no sea natural este color es válido para procesos cromoterápicos. La idea de que un mineral pierde sus propiedades terapéuticas por ser teñido es errónea. Podemos decir aún más, el proceso de teñido no solo conserva sus propiedades pero también añade propiedades energéticas a la piedra, creando una combinación vibratoria entre la estructura cristalina y el color añadido que muchas veces no podríamos encontrar en la naturaleza.

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